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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Arembepe: Una aventura hippie

Aldea hippie

Arembepe es un centro turístico que dista unos 30km de Salvador de Bahía. Me recomendaron visitar este curioso lugar donde el atractivo es una aldea hippie, conservada en el tiempo desde la década del '60. El día previo, un encuentro fortuito en la playa me permitió ganar una compañera de viaje: Joyce. Allá fuimos.

AREMBEPE
Es una pequeña ciudad con una hermosa playa de cara al océano Atlántico. Fue antiguamente una ciudad de pescadores, y la fiesta más importante se celebra entre Febrero y Marzo en honor a San Francico de Asís, patrón de los pescadores. La iglesia de San Francisco define la simplicidad del lugar. En las plazas encontramos bares, restaurantes y hoteles. Las calles empedradas se encuentran bordeadas por la playa de Arembepe, que cuenta con fina arena blanca y olas de gran tamaño. En una parte posee una especie de arrecife que permite disfrutar de piscinas naturales con aguas tranquilas. Del otro lado de la ciudad, el río Capivara forma una laguna. Tomamos un baño ahí, donde nos acompaño un perrito que Joyce llamó Serumaninho, en relación a un vídeo de Youtube.

Río Capivara

Al llegar a Arembepe nos dirigimos directamente a la aldea hippie, caminando por la playa. Antes de entrar en la aldea pasamos por la base del Proyecto Tamar de conservación de tortugas marinas, del que hablé en mi viaje a Praia do Forte. Aquí es donde nacen las crías, que son liberadas al mar entre Enero y Febrero, en un evento del que participa todo el pueblo. Por la playa pudimos ver señalizados los nidos, que son debidamente marcados para cuidar de ellos, claro que los perros no saben leer y a veces suelen comerse los huevos.

Playa de Arembepe

ALDEA HIPPIE
Poco a poco fuimos llegando a la aldea, localizada bien cerca del mar, en la periferia de la ciudad. La aldea ganó fama a partir de los años '60, cuando Mick Jagger y Keith Richards pasaron visitando este lugar, una de las primeras aldeas hippies de Brasil. A comienzos de los años '70 Janis Joplin vivió aquí por dos años. Artistas brasileros también la han visitado, como Novos Bahianos, Caetano Veloso y Tim Maia. La aldea preserva las características de la época, aunque a continuación los cambios fueron contados por los propios habitantes de la villa.

Entrada a la aldea

Las construcciones de las casas son hechas por las propias personas. Utilizan barro para paredes, botellas para lograr iluminación, y techo de material muchas veces. Por el interior son espacios amplios, poseen un prepiso de madera y se encuentran artefactos como televisor, heladera, ventilador, pero nada ostentoso. Da para percibir que también poseen energía eléctrica. Por el exterior pueden verse bicicletas, mandalas, piezas de arte y artesanías, todo muy colorido. Parecería a simple vista que son humildes, pero las casas son espaciosas y tienen todo lo que necesitan.

Artesanías, bicicletas y colores

Una de las personas que nos mostró la casa fue Patricio, quien estaba siendo visitado en ese momento por su hijo, proveniente de Río. Él compró la casa en 1992 y hace 20 años que vive definitivamente ahí. Nos contó que antiguamente las casas eran de paja, estilo chozas, que eran frecuentemente destruídas por tormentas fuertes. Eso hizo que poco a poco ellos mismos las fueran reforzando, y a la vez construyendo casas más fuertes.

Paredes de material y techo de paja

Nos enteramos también que en la aldea viven alrededor de 50 personas, entre grandes y chicos. Al vivir a 5' de la ciudad, los chicos tienen acceso a la escuela, y las familias están en la cercanía de hospitales, mercados y servicios básicos de la ciudad. Patricio dijo entonces que la luz y el agua son recibidos gratuitamente a través de un acuerdo con el municipio de Arembepe. Hace varios años se vivía sin luz, pero la presencia de niños exigió ciertas comodidades, como agua caliente para el baño y heladera para mantener los alimentos.

La aldea alberga 50 personas

También nos contó que los terrenos no son de ellos, sólo las casas, por lo que nadie puede contruir nuevas casas allí ni comprar terrenos. La única forma de vivir ahí es comprar una casa existente. Los valores oscilan entre R$80.000 y R$120.000 (serían $400.000 y $600.000 -pesos argentinos-).

Casas espaciosas, fuertes y equipadas

Seguimos caminando con Joyce y encontramos la feria de artesanías. Varios artesanos exponen sus artes hechas con madera trabajada y piedras preciosas (muchas traídas desde la Chapada Diamantina). Destacan en general pulseras, collares y objetos para fumar tabaco o marihuana. En realidad me inclino más para lo segundo, ya que la marihuana, como el mar, se huele en el ambiente. Ahí fue que encontramos a Black, un artesano con más de 10 años en la aldea hippie.

Janis Joplin vivía en las dunas, a metros del mar

Black nos contó que la aldea hippie nació en realidad en los años '40, como una aldea de pescadores. El contexto sociopolítico de los '60 la convirtió poco a poco en una aldea hippie, la cual fue ganando repercusión hacia el fin de la década. En ese momento Black tenía 6 años y no se encontraba allí, sin embargo el habitante con más tiempo en la aldea hace 60 años que habita en ella y contó que Janis Joplin tenía dos casas allí: una en la aldea y otra en las dunas más cerca del mar. Cocinaba en una gran olla e invitaba a toda la aldea a comer a su casa. Esa comunidad era como una gran familia y no tenían problemas en andar con poca ropa, viviendo en chozas con un sentido de pertenencia total, entregada a esa vida de paz, amor y libertad que pregonaban.

Ventana hacia la feria

También en la feria Joyce comenzó a entablar conversación con Amelia, quien hace unos 15 años que conoce la aldea y hace 10 años vive en ella en una casa que previamente fue escuela de preescolar. Nos invitó a su casa, en donde conocimos a su pareja, el Portuga (sobrenombre que hace referencia a su crianza, en manos de portugueses). No mostraron su casa  y sus sembrados y nos invitaron a almorzar. Comimos verduras condimentadas que fueron cocinadas en una olla de barro, sobre una parrillita improvisada.

Almuerzo hippie con José de Alencar

Ellos nos hablaron de cómo las personas de la aldea fueron rotando, gente que vivió unos años y luego siguió otros caminos. Muchas veces esto se debe a diferentes etapas de la aldea. Recientemente fue un punto táctico de tráfico de drogas y pasaron un tiempo violento y peligroso por ejemplo. Por otra parte, los marcados cambios en el tiempo y las diferencias con aquella aldea de hace 20 o 30 años (la tecnología, la luz, las casas de material, etc...) llevaron también al cambio de gente. Si bien todos se ayudan, el sentimiento de comunidad hippie ha mutado gracias a que el capitalismo ha invadido poco a poco este espacio.

Joyce, Amelia y Portuga

Esto se observa en la creación de la feria de artesanos, para aprovechar a los turistas, y la existencia del camping como negocio, que complica la solidaridad de quienes viven ahí de invitar a los turistas a sus casas. Esto mismo pasa con el restaurante del lugar. En el caso de Portuga, trabajó en varias empresas hasta dedicarse completamente a las artesanías. Comerciaba en el Mercado Modelo, en Salvador, durante el día y volvía a la aldea por la tarde. Ahora el comercio se realiza dentro de la aldea, a través de la feria. Esas cuestiones hacen que los lugareños busquen otros lugares y aldeas para vivir, más cercano a sus creencias. De los lugares en cuestión surgen Vale do Capão (en Chapada Diamantina) e Imbassaí (donde ellos ya están construyendo su casa).

Arrecifes al atardecer

Para la vuelta nos llevamos todos estos relatos que ilustran la vida de antes y de ahora en la aldea hippie, en donde se intenta, a pesar del tiempo, vivir alejados del consumismo y del sistema capitalista. En algunas cuestiones se logra más y en otras menos. Joyce también se llevó una picazón en sus piernas causada por el mar. Luego de intentar apaciguarla con agua y con crema hizo algo imperdonable: compró una lata de cerveza para vaciarla sobre sus piernas ante la mirada atenta de la vendedora y de los transeúntes de la plaza. Lo bueno es que era Itaipava. Lo increíble es que funcionó. Lo triste es el perfume de cebada con la que subió al ómnibus.

CÓMO LLEGAR / DÓNDE QUEDARSE
Se toma el ómnibus hacia Monte Grande. Sale cada 30' desde Lapa, pasa por la paralela, la Av. Vasco da Gama, la terminal de ómnibus y el Salvador Shopping. Demora 1h 20'. Se puede hacer noche en el camping, tiene un precio de R$10 por persona.



NEXT: Maceió (Alagoas)

lunes, 22 de agosto de 2016

Chapada Diamantina: La naturaleza respira en el corazón de Bahía

Chapada Diamantina

Las chapadas son formaciones rocosas superiores a 600mts de altura y con una porción plana en la parte superior, causada por la erosión de los agentes climáticos (mesetas en español). La Chapada Diamantina es la más grande de Brasil y cubre 38.000km2, atravesando varias ciudades. Los dos puntos más altos de Brasil se encuentran aquí: Pico do Barbado con 2.033mts y Pico das Almas con 1.958mts.

Senderos con piedras, ríos, cascadas y cavernas

La Chapada Diamantina debe su nombre a la extracción de diamantes que se trabajó durante años. Su formación comenzó hace mil millones de años a partir de extensas depresiones que entraron en contacto con la erupción de volcanes y con las arenas traídas por el viento y la grava que caía de sus laderas. La influencia de los ríos, vientos y mares transformaron y modificaron aquellos sedimentos formando el paisaje actual, que incluye cascadas, grutas, montañas, etc... Fue declarado Parque Nacional Chapada Diamantina en 1985 y atraviesa los municipios de Lençois, Palmeiras, Andaraí y Mucugê.

El río rodea la ciudad de Lençois

El viaje lo realicé con Lisa, de São Paulo, con quien ya había conocido Imbassaí. No comenzó de la mejor manera ya que se nos rompió el colectivo y nos demoramos dos horas más de lo previsto en llegar. Viajamos hasta Lençois, donde nos hospedamos en Ufo na Chapada Hostel y conocimos a Hélio, quien ha tenido varios contactos extraterrestres a lo largo de su vida. Lençois tiene una estética de ciudad colonial, las calles empedradas suben y bajan y se encuentra lleno de barcitos en la calle y obviamente agencias de turismo. Una vez ubicados, dedicamos los primeros días para conocer los puntos que se encontraban dentro de la ciudad (recordando que nuestro primer camino resultó confuso y nos perdimos en una montaña luego de caminar una hora y media).

RIBEIRÃO DO MEIO - Lençois
Este lugar queda en las márgenes de la ciudad, para llegar hay que tomar un sendero de fácil recorrido que demora unos 40'. Ahí pudimos observar el río Serrano cayendo sobre una piedra plana, formando un tobogán natural muy divertido de utilizar.

Tobogán natural en Ribeirão do Meio

Es el atractivo de los presentes, y desemboca en un hondo pozo de agua. El río sigue su cauce a través de las piedras formando pequeñas piscinas naturales. Hacia arriba de este tobogán se encuentra la Cachoeira do Sossêgo, en un sendero a realizar con guía que demora 2:30hs para llegar.

Ribeirão do Meio
SERRANO - Lençois
Dentro de la ciudad se encuentra el Parque da Muritiba que incluye el Serrano, una formación rocosa por donde pasa el río Mucugezinho que rodea la ciudad y varios de los lugares turísticos.

Serrano

Aquí encontramos pozos de agua y una vista de la ciudad muy linda. El sendero es corto y de fácil acceso y es el punto central por donde se puede llegar a los demás atractivos.

Pozos de agua en el Serrano

SALÃO DAS AREIAS - Lençois
El paseo por el Parque da Muritiba no necesita guía, aunque vale aclarar que no hay ninguna señalización lo que dificulta la orientación, y esto es en toda Chapada. Dentro de este parque visitamos el Salão das Areias con Gilberto, muy buena compañía que nos indicó los caminos por unos pocos reales que valieron la pena.

Sendero del Salão das Areias

Nos explicó que el Salão das Areias presenta arenas de diferentes colores, que se utiliza para el tipo de recuerdos de botellas con arena y que ese polvo se extrae con el simple contacto con la roca. Este salón natural también fue utilizado para fiestas, y es el resultado de una placa sobre otra, que ha caído hace millones de años cuando el río dejó de pasar entre ellas.

Salão das Areias
POÇO HALLEY - Lençois
Siguiendo dentro del Parque da Muritiba el sendero nos lleva a Poço Halley donde nos sorprendimos con el color rojizo del agua. Esto es debido a la fuerte presencia del hierro en su composición.

Poço Halley
El agua en las cascadas está siempre frío, pero con la presencia del sol es muy relajante darse un baño y aprovechar las ventajas de esta agua rica en hierro. El tratamiento de belleza se completa con la arcilla sobre sus orillas con la cual se puede untar la piel. Y lo hicimos, obvio.

Tratamiento de belleza

CACHOERINHA - Lençois
Luego de Poço Halley encontramos esta cascada en donde se concentra mucha gente. El pozo de agua no es profundo, ni se encuentra con piedras que pueden ser propensas a accidentes, que sumado a la facilidad de acceso da como resultado un ambiente familiar. El sendero continúa hacia la última cascada del lugar y hacia allí continuamos con Lisa.

Cachoerinha

CACHOEIRA PRIMAVERA - Lençois
El último lugar que conocimos aquí es una linda y pequeña cascada, que encontramos luego de pasar por una zona de escaladores. Dado el tamaño de la cascada y la falta de un pozo de agua, la mayoría de los visitantes pasa poco tiempo, lo necesario para aprovechar el paisaje y sacar algunas fotos. Ese día nosotros elegimos Poço Halley para pasarla tarde, y el Serrano para ver la ciudad mientras se escondía el sol.

Cachoeira Primavera
CÓMO LLEGAR / HOSPEDAJE
A Lençois se llega en ómnibus a través de la terminal, el pasaje cuesta R$77 y el viaje demora unas 6hs. Esta ciudad se encuentra a 450km de Salvador y es punto de paso para las demás ciudades de la chapada. El Hostel UFO na Chapada es chico pero cuenta con cocina, buena ubicación, limpieza y excelente atención. Con desayuno cuesta R$35. El otro hostel en donde estuvimos hospedados fue Mangamel Hostel, un ambiente más hippie, menos cómodo, ubicación más lejana y sin desayuno, pero con buena onda por R$25. Los senderos dentro de la ciudad no tienen costo.


NEXT: Paseo por las grutas en Chapada Diamantina.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Praia do Forte e Imbassaí

Caminando en Praia do Forte

A lo largo de la costa atlántica las playas que le siguen a Salvador se suceden unas a otras en un largo camino dominado por palmeras y lagos, cubiertos de naturaleza. Algunos de estos sitios están más desarrollados que otros, con muchos restaurantes, negocios y lugares para hospedarse y en otros dominan los condominios o complejos hoteleros de alta jerarquía. Algunas playas permanecen como sin urbanización como si de playas vírgenes se tratara. Las dos que más me han recomendado y que decidí conocer son Praia do Forte e Imbassaí.

PRAIA DO FORTE
Este lugar es como una pequeña aldea, con calles peatonales que se interconectan y por las cuales se puede pasear a pie o viajar en unos carritos con pedales que funcionan a modo de taxi. Esta villa es pequeña pero está bien desarrollada y tiene bastante para pasear, comer y conocer. En 2008 se construyó aquí el primer y único hotel de seis estrellas de Brasil.

Iglesia de San Francisco

No estaría mal quedarse dos o tres días, ya que el turismo ofrece muchas opciones (incluso visitar las playas cercanas como Costa de Sauipe o Imbassaí). Dos de los puntos atractivos resultan ser el avistamiento de ballenas sobre el mes de Julio y el Proyecto Tamar. También posee piscinas naturales y hasta un castillo.

Proyecto Tamar

El proyecto Tamar es una reserva de tortugas gigantes, se encargan de la protección y conservación de cuatro de las siete especies de tortugas marinas en peligro de extinción. Con una guía educativa, este proyecto nació en la década del '80 y al día de hoy es la insignia del lugar, cada negocio está identificado con estas tortugas. También se pueden ver tiburones y otros peces. Fácilmente se pueden perder dos horas dentro, la entrada para adultos cuesta R$22.

Praia do Porto

Otro de los atractivos de Praia do Forte son sus 12km de playas, ya que poseen todo lo que uno busca de un lugar así: aguas cristalinas, arenas blancas, líneas de palmeras bordeando la playa y bares para disfrutar la comida local. Una playa se encuentra sobre la pequeña iglesia, cerca del proyecto de tortugas marinas y siguiendo esa playa se llega a la siguiente, más amplia, con mayor presencia de posadas.

Praia do Portinho de Baixo

Por supuesto se puede hacer stand up paddle, alquilar una canoa o hacer un paseo en banana boat. Yo disfruté la playa sólo con el sol, el mar y un buen libro ("1984", de George Orwell), ese fue mi paseo por este lugar conocido turísticamente como la "Polinesia brasilera".

IMBASSAÍ
Este lugar dista 10km al norte de Praia do Forte, justo antes de Costa de Sauipe. No está aún desarrollado turísticamente pero promete crecer mucho en los próximos años. Los restaurantes ya comienzan a abundar, aunque no tiene un centro claro ni lugares de paseo turístico nocturno. Pero podemos ver posadas y se encuentra muy cuidado. Rodeado de una naturaleza exuberante, posee lindos caminos y ciclovías que llevan a la playa.

Con Lisa, visitando Imbassaí

Este viaje lo realicé con Lisa, de São Paulo, quien se estaba hospedando en el hostel. Dos horas y media de colectivo dio para charlar de los más diversos temas y al llegar a la entrada aún restaba caminar un buen trecho hacia la playa. Este camino también se puede realizar en moto taxi por pocos reales.

Barcos y góndolas llegan por el río Imbassaí

Siguiendo la bicisenda llegamos a la placita central donde hay un puentecito que cruza el río Imbassaí. Desde el puente podés hacer el trecho final en un barquito o pasear en esas pérgolas que tenemos en nuestra cabeza cuandonos dicen Venecia. También se puede llegar a pie, atravesando unas dunas de arena. El punto final es lo interesante de Imbassaí: el encuentro del río con el mar, en la Praia de Imbassaí.

Unión del río con el mar

Y aquí, en un mismo punto podemos optar por bañarnos en agua dulce o salada. El río no resulta profundo ni peligroso, y podremos ver embarcaciones y palmeras que resaltan en el paisaje. El mar, por el contrario, es apto para surfear por lo que hay que andar con cuidado.

Baño en río Imbassaí

Las extensas dunas, los cocoteros, los bancos de arenas y el movimiento de las aguas permiten disfrutar un buen rato de la naturaleza, y los cangrejos y aves también rondan por el lugar.

Banco de arena

Se podría caminar un buen rato y el contexto no variaría puesto que no hay edificaciones. Luego del mar, la caminata, unas fotos y el descanso en la arena pegamos la vuelta con Lisa, pensando en el próximo viaje: Chapada Diamantina.

CÓMO LLEGAR A PRAIA DO FORTE E IMBASSAÍ
Se toma un ómnibus desde la Terminal, por empresa Lis cuesta R$10 a Praia do Forte y R$18 a Imbassaí. Salen de hora en hora, la vuelta funciona hasta las 18hs y demora 2hs y 2:30hs respectivamente. También desde el Shopping da Bahía (que se encuentra frente a la terminal) está la opción de hacer los trayectos por R$8 (Praia do Forte) y R$14 (Imbassaí) mediante las van de turismo.

NEXT: Chapada Diamantina

jueves, 21 de julio de 2016

Morro de São Paulo e Ilha Boipeba, el paraíso caribeño que esconde Bahía

Barcos en la orilla de Gamboa, Ilha de Tinharé

Esta primer imagen resume en mi cabeza el concepto de paraíso. Los paisajes paradisíacos que veo en los documentales de viaje. Lamentablemente mi celular LG20 no consigue expresar la belleza del lugar como debería, aunque una cámara profesional tampoco podría transmitir lo que pude sentir al estar envuelto en un contexto donde rondan las arenas blancas y los cocoteros, las olas y piscinas naturales, corales y delfines.

Fútbol sobre la playa de Gamboa

Hacia el sur de Salvador, Bahía tiene este paradisíaco paisaje caribenõ en un archipiélago donde destacan las islas Tinharé y Boipeba. Dentro de Tinharé se encuentra Morro de São Paulo, un lugar que está sonando mucho últimamente en blogs de viajes y turismo. También está Gamboa, cuya belleza no se queda atrás y de la cual hablaré más adelante. En Boipeba visité las piscinas naturales de Moreré, la playa Boca da Barra y Cairú, una ciudad histórica de la primer década del SXVII que posee uno de los conventos más importantes de Brasil.


MORRO DE SÃO PAULO
Como indica su nombre, esta localidad se encuentra sobre una pequeña montaña. La travesía en lancha o catamarán llega al puerto/entrada donde se ven las playas llenas de pequeñas y grandes embarcaciones. Al entrar hay muchas personas con carretillas que se ofrecen a llevar las maletas hasta el hospedaje, a modo de taxi. Llegando al puerto se divisa una iglesia a lo alto del cerro y el faro característico del lugar.

Puerto de Morro de São Paulo

Morro de São Paulo posee calles con ondulaciones propias de la montaña, que parecen pequeños pasillos. Calles de piedras que simulan una gran peatonal que conecta las distintas zonas del lugar. Y es que no se puede andar en automóvil (el único que pasa es el camión de la basura), y tampoco se necesita: se puede llegar a todos lados caminando de lo chico que es. No importa uno se hospede, nunca estará a más de 10' de la playa. Estos caminos tienen su centro en una plaza rodeada de restaurantes. La comida en esta zona no suele ser cara, y se consigue comer bien por R$20. Ejemplos de restaurantes baratos, ricos y abundantes: Tempero (en la plaza) y Papoula (cerca de la Fuente Grande).

Plaza central de Morro de São Paulo

En cuanto a hospedajes, hay de todo, hosteles desde R$30 a R$100, posadas de R$200, y los hoteles más caros frente al mar llegan a R$400/R$500. Yo me hospedé en un hostel chico y económico con un buen desayuno, aire y wifi llamado Bed&Breakfast por R$40. La Casita hostel y Che Lagarto se ven con muy buen ambiente también. Estaba a 800mts de la primera playa.

Segunda playa

Las playas de Morro son, en principio, cinco. Las tres primeras están próximas unas a otras, unidas por una pasarela que recorre los restaurantes más elegantes y los hospedajes más costosos. La primera (se llaman así) es chica y tiene el farol en lo alto del cerro, desde el cual se observa una hermosa vista de las playas y se tiene la posibilidad de bajar a la playa en una extendida tirolesa (si no me equivoco está alrededor de R$50 y la comanda un argentino). Desde allí, la vista de la segunda playa es una de las postales que identifican la isla.

Tercera playa

Caminando la pasarela lleva a la tercera playa, desde donde salen las excursiones, y donde continúa este paisaje de arena blanca, palmeras, rocas, y agua calma y transparente. El mar aquí es como una piscina con piso de arena.
Como llegué poco después de las 13hs, pude recorrer estas playas en esa primera tarde, jugar fútbol tenis con unos israelíes, y sacar fotos de este increíble lugar.
La cuarta y la quinta playa distan aproximadamente a una hora a pie. Aquí domina el paisaje natural, sin desarrollo hotelero, y con piscinas naturales que hacen de la cuarta playa una de las preferidas. Esa noche había una gran fiesta en el famoso Teatro do Morro, pero ya tenía decidido el paseo del día siguiente, así que descansé para poder aprovechar el día.


ISLA DE BOIPEBA
No son de mi preferencias las excursiones y paseos organizados, pero dado el poco tiempo que tenía, y lo económico por ser temporada baja, con R$60 pude dar un paseo por las playas y las piscinas naturales de Boipeba. En temporada llegan a salir el doble. El paseo en lancha en sí ya es una aventura, en toda la zona del archipiélago se ven playitas, pequeñas áreas con arena, selva y cocoteros, piscinas naturales y delfines.

Paseo por el archipiélago

Luego de pasar por la quinta playa, la lancha se detuvo frente a la Praia Encantada, una hermosa playa en forma herradura, como si fuera una bahía, a la que se puede llegar por tierra mediante un tour en 4x4. El paseo hace su primer parada en las piscinas naturales de Moreré. Aquí se puede bucear o utilizar el snorkel pero dada la transparencia del agua no resulta un elemento obligatorio. Los coralesy peces se pueden ver a simple vista. Esas pequeñas plataformas flotantes funcionan como barras de bar durante temporada alta, sólo imaginar un bar flotante en piscinas naturales marítimas alcanza para darle dimensión a la experiencia. Y aquí todavía estamos en Ilha Tinharé, falta conocer Ilha Boipeba.

Piscinas naturales de Moreré

Tanto este lugar como la siguiente piscina, Garapuá, necesita de un nivel de marea apto para el baño. En la época de Julio yo no he tenido la suerte, pero pueden verse ballenas que se acercan a la zona para aparearse. El recorrido continúa después de esas paradas de 40' o 50' hacia la playa de Coeira donde se llega a un restaurante de langostas de un famoso pescador llamado Guido. Aquí la parada fue de poco más de dos horas, y las opciones son comer ahí o ir a los restaurantes de la playa Boca da Barra. Para ir a estos restaurantes se puede descender en Coeira y pagar R$10 a un guía para llegar caminando en un recorrido de aproximadamente media hora. La otra opción es seguir en la lancha, esa es la que opté.

Boca da Barra

Boca da Barra posee un magnífico paisaje, tal vez el más lindo, en la intersección del mar con el Río del Infierno (vaya a saber uno por qué ese nombre). Playa hermosa, bancos de arena, cocoteros inclinados, todo lo que el paraíso debería tener. Es este lugar el que llaman como el caribe de Bahía. Comer mariscos en la playa es una experiencia que cuesta R$100, pero hay posibilidad de mixtos de jamón y queso o hamburguesas en plan económico. Lo que importa realmente es el lugar, del otro lado del río se ven unos bancos de arena que resultan el final de una magnífica playa, y se puede cruzar nadando. No lo hice, el tráfico de lanchas me pareció peligroso.

Canasvieiras

El paseo continúa por el Río del Infierno, se vuelve más calmo ante la ausencia de olas, y llega hasta Canasvieiras, una zona con bares flotantes que permiten la degustación de ostras. Esto también tiene su alto precio: dos ostras crudas R$25. Eso sí, son frescas porque las toman desde ahí nomás al igual que los pescados y los cangrejos. No hay que preocuparse porque la cerveza mantiene el precio general de la isla.

Convento de São Antonio

La última parada del tour es en la Isla de Cairú, donde se encuentra la ciudad del mismo nombre, una de las ciudades más antiguas de Bahía. Cairú posee el Convento e Iglesia de São Antonio, cuya arquitectura resulta la primer manifestación barroca del país, que influyó luego en las demás construcciones eclesiásticas. Su construcción demandó un siglo. Vale aclarar los siguientes costes que tiene este paseo por Cairú: R$3 para entrar en la ciudad, R$2 para entrar al convento y R$5 para el guía. Son cinco cuadras y dura 40'. Luego de Cairú, ya quedaba el último tramo, la vuelta hacia Morro de São Paulo.

GAMBOA
Esa noche cené con María, una chica salteña que viaja hace tres años junto a su perrita Mari y regenta su propia posada Mari do Mar que tiene una vista increíble. Al día siguiente partí con Priscila y Renata de São Paulo, que paraban en el mismo hostel, hacia Gamboa.

Bares sobre Gamboa

Este lugar es próximo a Morro de São Paulo, se puede llegar caminando cuando es temprano y la marea está baja, o bien por lancha con un precio de R$4. Gamboa resulta una playa con menos movimiento, más tranquila tanto en la arena como en el mar. Pocas personas, arena blanca, y marea calma con tintes azulados.

Lugar del tradicional baño de arcilla

En esta playa pude realizar un tradicional baño de arcilla. Por la playa sobre un barranco es posible tomar la arcilla del mismo cerro para untarse en la piel. Puede ser de color amarillento o gris, se deja secar en la piel y luego se lava en el mar. Tiene propiedades medicinales de rejuvenecimiento, limpieza e hidratación de la piel. No sé cuán real es eso pero le seguí la corrientes a la muchedumbre.

Gamboa

Ya luego del mediodía me tocó volver y regresar a Salvador, por lo que sólo me resta contar las formas de llegar y los precios que se necesitan saber para conocer este paraíso baiano.


CÓMO LLEGAR A MORRO DE SÃO PAULO
Desde Salvador de Bahía se puede hacer un camino corto, marítimo o un camino largo pero más económico, marítimo/terrestre. Hay alguna forma de llegar en avión pero no estoy seguro que ese aereopuerto continúe habilitado, y también hay manera de llegar hasta cierto punto con un auto, pero me limitaré a explicar las más utilizadas que son las mencionadas primeramente.

Puerto marítimo de Salvador

La opción marítima se realiza en catamarán (con capacidad aproximada para 100 personas), sale del puerto marítimo, detrás del Mercado Modelo y cuesta entre R$80 y R$90 depende la empresa (por ejemplo Biotur). Esta embarcación tiene capacidad para 200 personas y el viaje demora cerca de 2hs. Es la mejor opción para quien anda con poco tiempo y no tiene problemas de dinero. Suelen salir 7hs, 9hs o 13hs, recomiendo verificar tarifas y horarios directamente con las empresas. La opción marítima/terrestre demora entre 3hs y 5hs, depende los tiempos de espera y la elección de embarcaciones, pero puede llegar a costar la mitad.

Para ir por mar y tierra es necesario ir de Salvador a la terminal de ómnibus de Itaparica (llamada Bom Despacho). Desde ahí tomar el ómnibus hacia Valença y finalmente una lancha que cruce a Morro de São Paulo.

1 - Salvador a Itaparica (Bom Despacho): Para llegar a Itaparica hay que cruzar la Bahía de Todos los Santos. La opción más fácil es tomar un Ferry boat, sale de la Terminal de São Joaquim (también en la zona portuaria pero más hacia el norte del barrio Comercio, donde se encuentra el Mercado Modelo) de hora en hora, cuesta R$4,80 y demora alrededor de 1 hora. El ferry boat es una gran embarcación con capacidad para 600 personas aproximadamente y te deja en la terminal de Itaparica para conectar directamente con el ómnibus hacia Valença.

Mar Grande, Itaparica

Otra opción es cruzar desde el puerto marítimo próximo al Mercado Modelo en una lancha que cuesta R$6,60 y llega a Mar Grande (uno de los municipios de la isla) en 40'. Desde ahí hay que tomar una Van hacia Bom Despacho que demora 10' y cuesta R$3.
COSTO MÍNIMO: R$4,80 / COSTO MÁXIMO: $9,90

2 - Itaparica (Bom Despacho) a Valença: Hay dos opciones de hacer este trayecto, en ómnibus o en taxi. El ómnibus cuesta R$22 y con el taxista se puede arreglar en R$25/R$30. El ómnibus suele salir al llegar el Ferry boat. Es decir que si uno toma el ferry a las 9hs llega a las 10hs a Itaparica y en ese horario sale el coche (sí o sí espera a llegar el ferry, por lo que si se atrasa el ferry se atrasa el ómnibus). El taxi lo recomiendo si tenés mucho tiempo de espera a que salga el ómnibus (por ejemplo por haber llegado desde Mar Grande) o bien si uno quiere ahorrar unos minutos ya que mientras el ómnibus demora 1h 45' el taxi hará el recorrido en 1h 20'.

Valença

El taxi te deja en el lugar desde donde salen las embarcaciones para Morro, mientras que en el ómnibus se debe avisar para poder bajar antes y no tener que ir hasta la terminal y después volver a este punto (en realidad son sólo 800mts).
COSTO MÍNIMO: R$22 / COSTO MÁXIMO: R$30

3- Valença a Morro de São Paulo: También hay dos formas, barco o lancha rápida. El barco demora 1h 30' y cuesta R$10 mientras que la lancha rápida demora 35' y cuesta R$22. El barco es una embarcación para 100 personas, es bastante grande y lento, si tenés problemas con el mar es mejor usar la lancha, que es más chica, para 20 personas y llega más rápido. La elección también es una cuestión de tiempo, al llegar a las 13hs por ejemplo yo preferí la lancha rápida para aprovechar más el día.
COSTO MÍNIMO: R$10. / COSTO MÁXIMO: R$22

Por ende tenemos por esta vía un costo mínimo de R$36,80 y un costo máximo de R$61,90.

No obstante es necesario hacer las siguientes aclaraciones:
* Los fines de semana suben en 1 o 2 reales los precios de las embarcaciones que cruzan la Bahía de Todos los Santos.
* Al ingresar en Morro de São Paulo debés pagar una tasa de R$15 para conservación ambiental.
* Desde Valença también hay opción de ir a Ilha de Boipeba por un precio similar. Por lo que desde Morro a Boipeba es una opción llegar con R$20 (yendo y viniendo a Valença, demorando 3hs).
* El recorrido de vuelta es el mismo, pero hay una variante saliendo desde Gamboa como hice yo, en este caso paso a explicar: de Gamboa a Valença compré un pasaje de R$10 que incluye un barco de 30' para cruzar la isla hasta Atracaduro y un ómnibus hasta Valença. Pero en vez de llegar a Valença pedí para bajar en el Puesto Policial (son unos 20') para ahorrar camino. Desde ahí podía viajar en taxi por R$25 a Bom Despacho para tomar el ferry o a Mar Grande para tomar la lancha. Este taxi demoró aproximadamente 1h 15'. Elegí volver por Mar Grande porque la lancha demora 35' a Salvador y el Ferry Boat 1h (son los mismos precios de la ida).
* El último ferry sale 18hs.

No temas, haz el viaje.

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